Las
noticias que corren por Cataluña sobre la
existencia de casos de mutilación genital
de niñas emigrantes africanas han conducido
a las autoridades a formar una comisión compuesta
por médicos, abogados, asistentes sociales
y jueces que velará por evitar que se realicen
ablaciones en lugares como la provincia de Girona,
con una colonia africana considerable.
Ya
han redactado un protocolo de actuación
dirigido especialmente a médicos y educadores
para informar, prevenir y actuar cuando se detecte
la práctica de mutilaciones genitales femeninas
en Cataluña.
Pero Cataluña
no es un caso aislado. En marzo de 2000,
la Junta de Andalucía
abrió una investigación para
comprobar si en Almería se realizaban ablaciones,
después de que a la delegación provincial
del Instituto de la Mujer llegasen
noticias que afirmaban este hecho, aunque no se
ha conseguido detectar ningún caso concreto.
La
presidenta de la Asociación de Matronas de
Andalucía, María Casilda Velasco,
denunció en marzo de 2000 que habían
conocido dos casos en el Maresme catalán
y otros dos en Palma
de Mallorca.
El
caso de una niña senegalesa residente en
la provincia de Girona
cuya familia la iba llevar al país africano
para la mutilación. Fue la perspicacia de
su pediatra, Rafael Ruiz Enríquez, lo que
de momento la ha salvado. En una de las visitas
de la familia a la consulta, el doctor preguntó
por la hija y los padres le comentaron que en breve
iban a llevar a la niña a Senegal; el médico,
temiendo la posibilidad de que allí le sometieran
a la ablación, denunció el caso en
una comisaría. El juez del caso condicionó
el viaje de la pequeña a una revisión
médica a su vuelta a Cataluña, con
el mismo pediatra para comprobar su perfecto estado.
En
España se están investigando más
de una docena de casos.
Es difícil
recopilar cifras fiables del número de niñas
mutiladas en Europa.