Un
estudio llevado a cabo en cinco pueblos pobres
en Egipto, encontró que
las niñas eran dadas en matrimonio a hombres
mucho mayores que ellas pertenecientes a países
petroleros ricos del medio Oriente por medio de
intermediarios.
En
Iraq, los matrimonios tempranos
están aumentando debido a la pobreza causada
por las sanciones económicas impuestas
al país.
En
Uganda, las niñas son
secuestradas y forzadas a casarse con líderes
de alto rango del movimiento guerrillero conocido
como Ejército de la Resistencia del Señor.
Los matrimonios se utilizan
como recompensa e incentivo para los soldados.
En
Somalia, un país sacudido
por conflictos, las familias han casado a sus
hijas con militares a cambio
de protección para la niña
y para ellos mismos.
Las
familias en áreas rurales de Albania
incentivan a sus hijas a casarse temprano
para evitar la amenaza de
un secuestro.
Muchas
de las niñas forzadas a casarse a una edad
temprana son víctimas de violencia familiar
prolongada. Además, el matrimonio temprano
a menudo se relaciona con el abandono de la mujer.
Esto deja a las niñas sumidas en una pobreza
extrema; e incrementa el riesgo de que ingresen
-o sean forzadas a ingresar-
en el comercio del sexo.
En
Bangladesh, se persuade a padres
de niñas, sumidos en la pobreza, a entregar
a sus hijas con la promesa de un casamiento, o
falsos matrimonios, usados para
engañar a las niñas e iniciarlas
en la prostitución en países extranjeros.
La
policía de Camboya afirma
que cientos, quizá miles de niñas
fueron llevadas a Taiwán, engañadas
con promesas de matrimonio a hombres ricos, para
luego ser vendidas a dueños
de burdeles.