En
todo el mundo, cada año pierden la vida hasta unas
5.000 mujeres y niñas a manos de sus propios familiares,
muchas de ellas debido a la "deshonra" de haber
sido violadas, a menudo por miembros de su propia familia
ampliada.
Muchas
formas de violencia contra la mujer sancionada por la
comunidad, como los "asesinatos para restaurar la
honra" se originan en las exigencias de la
comunidad o de la familia de que las niñas conserven
su castidad sexual y su virginidad.
Quienes
perpetran esos actos abusivos a menudo reciben sentencias
leves o son exonerados enteramente por los tribunales,
debido a que la defensa de la honra de la familia se considera
una circunstancia atenuante.
Los
"asesinatos para restaurar la honra" van
en aumento en todo el mundo, según
informa Asma Jahangir, Relatora Especial de las Naciones
Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias.
La Sra. Jahangir está colaborando estrechamente
con investigadores especiales de las Naciones Unidas sobre
la violencia contra la mujer y sobre la independencia
de jueces y abogados para abordar la cuestión.
En
su informe anual del año 2000 a la Comisión
de Derechos Humanos, la Sra. Jahangir dijo:
"Quienes
perpetran esos crímenes son mayormente hombres
miembros de la familia de las mujeres asesinadas, que
quedan exentos de castigo o reciben sentencias reducidas
debido a que se justifica que hayan asesinado a la mujer
para defender sus erróneas nociones de "la
honra de la familia"".
Según
el informe, se han registrado matanzas de ese tipo en
Bangladesh, Brasil, Ecuador, Egipto, India, Israel, Italia,
Jordania, Marruecos, Pakistán, Reino Unido, Suecia,
Turquía y Uganda.
En
el informe se indica que en Batsail (Bangladesh), una
muchacha de 18 años de edad fue azotada por orden
de los clérigos debido a su comportamiento "inmoral".
En Egipto, un padre se paseó por las calles blandiendo
la cabeza de su hija decapitada y proclamando "he
vengado mi honra".
Según
el informe, los "asesinatos para restaurar la honra"
tienden a ser más frecuentes en los países
donde hay una mayoría de población musulmana,
aun cuando no se limitan a éstos.
Por
otra parte, en el informe se afirma que los líderes
islámicos han condenado la práctica, dado
que carece de toda base en la religión.